Tengo pensado presentar esto a un concurso literario.
¿Que os parece? Es un sueño que tuve plasmado lo mejor que he podido...
Es una versión mas larga de mi entrada (Sin Titulo 4)
Pasen y lean.
Para Siempre
Abro los ojos en la oscuridad y no veo nada. Me acerco al balcón.
Ese por el que solías trepar cada noche para acurrucarte a mi lado y susurrarme palabras al oído. Está cerrado. Tiro con todas mis fuerzas, pero la puerta no se abre...
Estaremos juntos para siempre me decías.
El cielo se oscurece, las nubes encapotan el cielo.
Van a descargar toda su rabia de un momento a otro.
Miro a través del cristal que una vez me devolvió tu reflejo. Lo golpeo.
Lo golpeo con rabia, con fuerza, con dolor.
No puede estar cerrado. No debe estar cerrado.
Oigo como el cielo rompe a llorar conmigo.
Sus lágrimas chocan contra mi cristal, contra la prisión que mantiene a mi alma cautiva.
Sigo golpeándolo, cada vez con más desesperación.
Mientras que el sonido de la lluvia cayendo va llegando a mis oídos...
No puede estar cerrado... No debe estar cerrado.
Otro golpe. Y otro. Y otro. Y otro más. No puedo ver más allá del cristal.
La lluvia corre por él, y por mis ojos. Los gritos del cielo se acompasan a los míos.
Cada vez más fuertes. Cada vez más dolorosos.
Una fina hendidura se está formando en el cristal y en cada una de mis manos.
Si pienso por fin. Golpeo el cristal con más fuerza y desesperación.
Parece que mis gritos empiezan a conseguir su propósito...
Mis manos derraman sangre, que resbala por el cristal como lo hace la lluvia...
Los truenos cada vez suenan más fuertes y más poderosos. Mis truenos les acompañan.
Cojo impulso y me lanzo contra el cristal. Una vez. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra...
Cojo un último impulso, y su espíritu y el mío colisionan en un intento por fundirnos.
Estalla en mil pedazos. La lluvia me golpea en la cara, con fuerza y rabia.
El viento quiere arrastrarme dentro...
Pero me agarro con fuerza a la barandilla para seguir luchando.
La lluvia resbala por mi cara. La sangre resbala por mis manos.
Ya está. Ahora ya puedes volver a trepar por el balcón.
Y volver a estar juntos...
Me asomo al balcón para ver por donde subías.
Mi corazón se detiene. La lluvia crece. Mi vista se nubla...
No puede ser...
No puede ser...
Ahí no hay nada...
Ni una protuberancia a la que agarrarse para afrontar el impenetrable abismo.
Tan sólo piedra fría y lisa, una escalada imposible, un abismo insorteable.
Por el que ningún ser podría subir jamás...
Y ahí, bajo todo eso, hay un cuerpo tirado en el suelo...
Un espíritu perdido que persigue las sombras de mis pesadillas.
Un susurro inaudible para los truenos que reinan en mi corazón.
Una canción olvidada bajo un cielo infinito gobernado por estrellas...
Me dejo caer en el suelo...
Mi cuerpo se estremece con el sonido de la tormenta.
Mis manos siguen bañadas en sangre.
Ya no llueve, pero llueve en mis ojos...
Mis piernas no responden, pero me agarro con fuerza al balcón y me levanto.
La lluvia y el viento bailan sobre mí, intentando crear una danza con zapatos de cristal.
La lluvia y el viento se unen para dar forma a un cuerpo extrañamente familiar...
Entonces te veo...
La lluvia empieza a hacerse cada vez más débil.
La tormenta cada vez más insignificante.
Me miras y me sonríes.
Para siempre...
Me subo al balcón.
Cojo aire.
Cierro los ojos...
Y me dejo caer.
Para siempre...